
Verdaderos héroes anónimos son aquellos niños y jóvenes Colombianos quienes día a día enfrentan una serie de condiciones adversas, con el afán de ir a la escuela, al colegio o la universidad!
Estudiar en Colombia se convirtió en una verdadera batalla. La educación no debería ser un privilegio, es un derecho y una obligación.
Acceder a la educación en nuestros días es una cuestión de oportunidad. Nuestro sistema es excluyente. Tener una formación académica no está garantizado, es un privilegio que quienes
Acceder a la educación en nuestros días es una cuestión de oportunidad. Nuestro sistema es excluyente. Tener una formación académica no está garantizado, es un privilegio que quienes
carecen de los medios económicos necesarios, adquieren con sudor y lágrimas.
Que indignación me da al ver en algunos noticieros y municipios que he visitado que nos muestran la triste realidad de Colombia, ver como un grupo de padres montan con rústicos palos de madera y una carpa, un colegio donde sus hijos puedan aprender a hilar sus primeras letras. Que triste es saber que esa es la pura realidad ¡ ¡ ¡
A esa indignación extrema se suma la admiración de ver a esos niños y niñas, sentados en unas incómodas butacas traídas a pie o en moto de sus casas, intentando aprender en una clase, que no debería ser diferente a la que reciben los alumnos de un colegio sofisticado de Bogotá o de una ciudad que tenga un nivel educativo avanzado.
Sus profesores apenas escriben el castellano. Educación Básica, la frase escrita en el cartel de bienvenida al colegio, revela la terrible ignorancia, el producto de la inequidad social predominante. Estos Colegios no cuentan con paredes, techo, ni abanicos, no tienen pupitres, carecen de tiza suficiente, tampoco tienen útiles escolares mucho menos merienda.
La ignorancia genera pobreza y la pobreza: votos y clientes.
Mientras la Educación siga siendo un privilegio elitista y no un derecho garantizado por el Estado, los niños y niñas que no tengan la oportunidad de formarse académicamente, terminarán convertidos en un número triste de la democracia.
Mientras la Educación siga siendo un privilegio elitista y no un derecho garantizado por el Estado, los niños y niñas que no tengan la oportunidad de formarse académicamente, terminarán convertidos en un número triste de la democracia.
Y ese número triste sólo sumará en tiempos de elecciones, pero no a la hora de buscar el progreso, porque la ignorancia sólo genera retroceso.
Admiro a quienes se enfrentan a la adversidad con fines de superación. Los padres, los maestros y los niños de los colegios del asentamiento.
Admiro a quienes se enfrentan a la adversidad con fines de superación. Los padres, los maestros y los niños de los colegios del asentamiento.
SI EL ESTADO NO FUNCIONA, QUEDARSE DE BRAZOS CRUZADOS NO ES LA SOLUCIÓN.
El Estado no les garantiza Educación, pero ellos se organizan para conseguirla


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